La
verdad sobre la II convención colectiva única de trabajadores universitarios
(II CCUTU)
Prof. Nerio Medina Rincón
A pesar de las dificultades económicas que,
igual que el resto del mundo, vive nuestro país; la comunidad universitaria
nacional ha sido capaz de concretar un convenio único de trabajo que satisface
las expectativas laborales de todos los sectores que la integran, de
conformidad con el escenario real en el que se desenvuelve la nación.
Todas las federaciones y sindicatos que
legítima y legalmente representan a cada uno de los tres gremios que
interactuamos en la vida institucional universitaria, aprobaron unánimemente
todas las cláusulas que conforman la II CCUTU aprobada el 02 de Septiembre de
2015. Solo la FAPUV, que por carecer de cualidad legal para ejercer la
representación de sus agremiados participó como invitada, se resiste a
suscribir lo acordado por todos. Pero como hablamos de verdades, es válido
decir que siendo bien conocida la intencionalidad conspiradora de esa
federación, su actuación, como se ha hecho costumbre, aunque es dañina; no es
sorpresiva.
El aumento salarial acordado entre el
gobierno nacional y los gremios universitarios, muestra una variación en el
salario tabla en un rango entre 140% y 206%. Los ingresos establecidos como
beneficios económicos complementarios, a recibir por la vía de las distintas
primas correspondientes a cada gremio, eleva el salario integral a percibir
mensualmente por cada miembro de la comunidad universitaria en cerca de un
200%.
Los beneficios por concepto de primas fueron
sensiblemente mejorados. Así, las primas por hijos, por hogar, y por actividad
académica fueron aumentadas en un 100%, y los bonos de alimentación y asistencial
fueron elevados a 1,3 UT equivalentes en la actualidad a 5.850,00 Bs.
Los porcentajes de aumento salarial surgidos
de la II CCUTU no pueden ser considerados en ningún momento ni lugar como
irrisorios. Por el contrario, sus dimensiones contrastan con el actual
escenario de crisis económica global, y muy particularmente, con la situación
económica real del país, que siente el negativo impacto de la merma del 60% de
sus ingresos, producto de ese mismo porcentaje en la caída de los precios
petroleros.
Todos los reclamos y objeciones relacionados
a la implementación de la convención colectiva anterior surgidos del sector del
personal jubilado, fueron positivamente acogidos y subsanados en esta II CCUTU.
El personal jubilado es el gran beneficiado en este convenio colectivo de trabajo.
La aplicación del porcentaje de incremento salarial del salario tabla a la
pensión del jubilado (que es igual a su salario integral) privilegió
sensiblemente su nuevo ingreso mensual a percibir.
Contempla también la II CCUTU un importante
instrumento de beneficio laboral como es el salario social, el cual será
fuertemente impulsado desde el último trimestre de este año, y que contribuirá
de forma sensible al mejoramiento del nivel de vida de los trabajadores
universitarios, a través de la implementación de programas que permitan la
adquisición de bienes como línea blanca, equipos electrónicos, computación y
telefonía, y vivienda.
La homologación de la estructura salarial para
los trabajadores administrativos de los diferentes tipos de instituciones que
conforman el sistema de educación universitaria del país, ha sido otro de los
grandes logros de esta II CCUTU. Este trascendente hecho, constituye el paso
previo para la definitiva implementación del “Sistema Único de Desarrollo de Carrera de los Trabajadores
Administrativos del Sector Universitario”, logro que viene a satisfacer un
viejo anhelo de este sector, y que agregará equidad y justicia en la necesaria
y oportuna evaluación de su desempeño laboral.
Le falta fuerza legal, y sobre todo moral, a
un sector profesoral de las universidades venezolanas llamadas autónomas, para
pretender desconocer lo acordado por el resto de la inmensa mayoría de los
trabajadores universitarios del país. El ente gremial que agrupa a este sector,
y que desde hace bastante tiempo se ha abrogado el control absoluto de estas
universidades, irresponsablemente se mantiene al margen de la legalidad de
conformidad con la legislación laboral del país.
La aceptación pública y
conforme de la IICCUTU por parte de los todos los sectores laborales que hacen
vida dentro del sector universitario nacional, obliga a cada uno de sus
miembros a rechazar, de manera unívoca y contundente, el llamado a paro
indefinido absurdamente vociferado por un sector profesoral, superlativamente
responsable de la debacle de la institucionalidad universitaria que hoy
vivimos, y que se ha constituido en uno de los principales factores que amenaza
la estabilidad de la república.
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